Thursday, August 11, 2016

Mercedes sin promesas

Lo que pasa es que sé demasiado bien como estar desnuda en tu pieza. En tu cama en esas sábanas que me cargan. En ese infinito desastre de colores y texturas que me descoloca. Y sin embargo miro el techo acostada a contra mano, sobre las tapas hasta que me da frío, me pierdo en el techo pensando no se qué. Mi piel se siente cómoda enfriándose en tu pieza, corazón galopante ignorado, respiración agitada que no alcanzo a escuchar. Sé como suenan los pasos por el pasillo y ese movimiento pa arriba y pal lado que hay que hacer para trancar la puerta. Que en la noche se nos mete un gato por la ventana y en la mañana un perro por la puerta secreta junto a la ventana que siempre se nos olvida cubrir cuando me da por empujarte contra el sillón. Que de noche nunca encuentro el interruptor y sin querer enciendo la tormenta mecánica y me da miedo. Me da miedo y a rato me das rabia, porque luces esa cara otra vez, esa de apreta los dientes cuando te agarras a combos. Y quiero gritarte mil cosas, decirte que yo también probé cosas que no tienes ni idea, que me movieron, que me cortaron, que me cambiaron. Que me cagué de miedo y que me perdí en un letargo de días con toques de euforia estruendosa. Pero gatito de alfombra, corazón derretido. Animal planet a la hora del desayuno y palta con huevo.

Monday, March 21, 2016

Courage

"¡Courage mes enfants! ¡Courage!" - así nos gritaba Madame cada vez que íbamos a salir a escena. Courage. Como si fuéramos a salir al naufragio mismo de ese barco de madera que cedía en el medio de la tormenta, que escuchábamos en la música. Courage. Poner el cuerpo al agua, a las balas, al suelo pegajoso de la cárcel. Poner el cuerpo a una ciudad de locos en dónde no hay nadie conocido. Las ratitas del metro me parecen más felices. No te vi en los libros ni en las calles, no te vi en los parques interminables ni en los museos con gatitos animados, no te vi y a mi pecho no le pasaba nada. Courage. Asumir, subsistir, dar el paso. Mirar lo que quedaba de ti con distancia y con el rictus dormido. Numb. Ya nada me podía asombrar. Vagabunda y errante. Courage. No sentir es ser cobarde, ser cool, chill out. Yo no quiero nunca ser cool. Yo no quiero nunca ser cool! Voy corriendo como Rocky por unas escaleras interminables y el frío me arde en la cara. Tú no existes.
Despertar de esta pesadilla/sueño y sorprenderse sabiendo que para llegar a la 86E de la línea verde más vale hacer combinación en Fulton y tomar la 4 o la 5 (no la 6), es lo más surrealista. Recuerdos de meses de cereal con canela y pancakes incrustados en mis piernas. Courage. La esquizofrenia de estar donde mismo, comer lo mismo, dormir donde mismo. Tiemblo de realidades consumidas, tengo caña de realidad. Arriba de mi cabeza cuelga tu foto. Pena sin pena. Tardo meses en volver a sentir. Y entonces no tengo courage. Me quedo suspendida en el vacío. Maestra dame coraje para dar pasos completos. No me queda sangre y sin embargo sigo aquí, mis mejillas rosadas, mis cejas más cerca de mis ojos. No me puedo bañar la experiencia, ese es el truco de la vida. Coraje para soltar la mano que amo y confiar. Caer y no caer. Descubrir que los misterios no son tales o que el único misterio es que el puente que construimos para salvarnos no nos estaba salvando de nada. Y ese descubrimiento es como resucitar de un coma con un electroshock. Llorar y llorar como cuando se te muere Dios. No hay Dios, no hay infierno, no hay ni arriba ni abajo. Maestra dame coraje para darle la espalda a mi destino con firmeza, para caminar por encima de mi fuego propio. Y con el resquicio de fe que me queda pensar que voy a volver un día, lista ya, a donde pertenezco.

Suelo de parquet

     A veces me pongo muy tonta. Que la honestidad la honestidad la honestidad. Que no importa que estés haciendo si estás siendo honesta contigo misma. Y con los demás bueno. Pero a veces agarro una hache minúscula como caballera de justas y termina ensartada en tu ojo. Te dejo cegado de honestidad y qué? No es mejor o peor que cegado de dolor, cegado de traición, cegado viendo todo rojo porque la sangre no es más que sangre. Entonces de que me vale el egoísmo honesto de decir la verdad la verdad la verdad. Que me gustaría estar contigo comiendo pizza de un cartón en el suelo, en un departamento vacío que acabamos de pintar, que estás contento contento y quiero estamparte en el suelo a besos. Es que a veces eres tan grande. Y nada yo soy caballito de victoria, pongo una meta y le doy para adelante sin parar por nada. Voy a seguir hasta que me de el cuerpo, hasta que no se me esfume. Voy a seguir para que el dolor nos valga la pena. Para decir que lo intenté. Pero si pudiera no extrañarte tanto. Hacer de tripas corazón. No pensar dónde estarás durmiendo y que me quite el sueño. Pensar en que te pongas patudo con otra persona. Y es que soy tan egoísta por la cresta! Y tan niña y me dan retorcijones y quiero vomitar de solo pensarlo. Y es que mi honestidad no es suficiente, es mediocre y me estoy escondiendo. Tengo que salir de aquí antes de volverme loca. Sacarte de mi cuerpo con estertores de adicto y aprender a caminar de nuevo. A hablar y a dar los besos que daba antes de aprender tus besos. Nuestros besos. No pensar en nuestro patio chiquito a la luz de la luna con un perrito peludo que duerme y nos mira. No te vayas tan tarde, no te vayas. O vienes llegando? Te queda bonita la luz de luna. Shhh déjame soñar que no estoy soñando un ratito más, miénteme y dime que te da lo mismo.

Saturday, February 27, 2016

La casa, los niños y el perro

ándate a 
la chucha
con
che
tu
ma
re

Wednesday, February 24, 2016

Punto final

Sabes? Venía en la carretera mirando por la ventana y empece a pensarte. Que rico que sería, que fueran ahora esos tiempos en que íbamos coordinando por textos a que hora por fin. Cuando llegar a casa era llegar ahí: a esas manos firmes a esos brazos estrujantes. Vamos entrando a la ciudad y se me aprieta la garganta, tengo sed, tengo algo en la guata. Voy pasando cerca de tu casa y pienso en abrir la puerta y rodar por la autopista. No tengo celular ni plata, pero no importa. Voy a correr y voy a encontrar tu casa. Voy a esconderme en tu pieza sin que nadie me vea hasta que te acuestes y me voy a acostar a tu lado cuando te duermas. Cómo voy a aguantar, la idea de no tenerte más pegadito a mi espalda, de no escuchar más que ni enojado me dices por mi nombre, esa fuerza con que me agarras, esa fuerza... Qué fácil sería, que beso más cargado de ansias, que manos... Y que tonta. Que tonta que loca. Creerte el discurso floriturado, creerte la performance calculística. Que ridícula. Es que la carne es débil por la cresta! El cerebro lo tengo débil, los labios, las piernas. Que tonta! Que estúpida pensar que te podía importar, que casi me morí, que la tierra se abrió y me tragó, que pensé que era verdad que tuviste ese sueño, mi sueño. La tierra se abrió y me tragó y no estabas conmigo. Y te dio lo mismo. Y ni siquiera te acordaste de las conversaciones en voz bajita, de la propuesta más decente de todas entre todas la indecencias, de ese verano sin fotos. De la luz azul que cae en mi cocina después de las doce. De mi boca en tu mano.
Que tonta pensé en llamarte y en contarte. Decirte "Hola, casi me morí, dame un lugarcito entre tus brazos" "Hola casi me morí, te importa?" "Hola casi me morí, te necesito" "Hola". Yo querría saber. Yo quería saber. Ya no.

Saturday, November 07, 2015

Monólogo inicial, obra sin trama

Yo tuve un mellizo, nació un día después que yo. Yo tuve un mellizo y lo perdí en una tormenta. Yo tuve un mellizo, él le temía a los truenos y yo a la oscuridad y en las noches de invierno jugábamos a hacer sombras en la pared. Yo tuve un mellizo, él creyó que se enamoró de mi. Yo tuve un mellizo, medía 5 centímetros más que yo y teníamos las manos del mismo porte. Yo también creí que me enamoré de él. Pero eso estaba mal y él se subió a un barco. Yo tuve un mellizo y ya no lo tengo más. 
Cuando me pierdo de mi en las noches de invierno, me acuerdo que nos gustaba jugar en el lago a sumergirnos, a ver quien pasaba más tiempo sin respirar. Y me dan ganas de encontrarme debajo del lago pero esta lloviendo. Está lloviendo y no hay nadie en la calle. El agua de esta ciudad es asquerosa. Gris. Cual habrá sido el último color que viste? Me duele el ombligo. Cada vez que llueve me duele el ombligo. Me duele porque me falta un órgano. Me faltan un para de ojos, un par de hombros, un par de manos para hacer juegos de sombras! Ahora cuando está oscuro ya no se temerle a la oscuridad. Y temo por no temer. Despierto sin saber quién soy. 
Yo tuve un mellizo, pero su piel era dorada. Me subí al árbol más alto la noche que partió. Desde la cima se veía el mar. Mar de mierda. Ombligo de mierda. Mi piel en cambio es verde, verde como las piedras del lago. No hacía ni frío ni calor. Ni un sonido, ni un pájaro, ni una canción. Te debería haber amarrado a ese árbol. Amarrados los dos al árbol, comernos el árbol, vivir de él, sacrificarnos en él para que nadie tuviera que ver. Me quedé ahí esperando, jamás me hubieras dejado ahí. La noche se cerró sobre el mundo. Mi pequeño mundo. Me quitó el aire, el oído. Yo tuve un mellizo pero el mar se lo tragó.

Friday, June 12, 2015

Es mentira

Es un día de invierno en el medio del verano. No puedo evitar recordarte a ti. Es algo oscuro, una señal de muerte cómo cuervo y aún así algo cargado de magia. Me recuerda a ti y al día en que tomé las peores decisiones posibles. Abro la boca y me corriges. La palabra que dije mal, el tilde mal puesto... el delineador negro quedó más grueso de un lado y mis ojos te resultan turnios. Corregibles, toda yo errada, fallada, repulsivamente incorrecta. Yo sólo testeaba a tu memoria. Tú sólo me devuelves la mía, como un espejo. Como un escupo. Tengo frío y mis capilares estúpidos pensaron en ti. Como si hubiera en ti calidez. Este frío me pone muy tonta, muy torpe, se me caen las cosas, se me destapan los pies. El velo del tiempo se vuelve muy fino, se trasluce el ayer. Y sin embargo el aura mágica me hace creer. Cómo en los comerciales de navidad. Me hacen creer que aún es posible esa colina luminosa, esa alameda de llena de sol. Sueño un tú irradiando luz dorada cuando todo lo que siempre te ha rodeado es plomo y cemento. Te sueño y todo se sale de orden, el equilibrio anhelado prueba ser de humo. Te sueño y necesito tomarte, sostenerte. Abrazarte para siempre, cuidarte para siempre y prometer y reprometer "no voy a dejar que nunca más te pase nada malo". Despierto como si me hubiera pasado encima un tren ¿Qué pasó? Dónde estuve, dónde estoy. La imagen de tu cabeza en la acera, de conciencia casi perdida. Dónde estás, qué te pasó. Silencio y una realidad ajena, distinta, soleada, me mira con frialdad indiferente. Y de pronto cae la resaca al cuerpo, que castiga a los que viajamos en el tiempo. Nada fue verdad, tú estás lejos, lejísimos. Y yo simplemente en mi cama destrozada por una imagen que no es nada. Unos dedos torpes intentan escribir un mensaje que no enviarán, que ya no se atreven ni a sugerir de toda la hiel que han recibido porque todo esto no son más que traiciones de la memoria y la memoria por más que uno insista no es compartida.



12/14-06/15

Saturday, May 30, 2015

Do what you gotta do - Okkervil River

Man, I can understand how it might be 
Kind of hard to love a girl like me 
I don't blame you much for wanting to be free 
Man, I can understand how it might be
Kind of hard to love a girl like me
I don't blame you much for wanting to be free
I just wanted you to know
I loved you better than your own kin did
From the very start
It's my own fault for what happens to my heart
You see I've always known you'd go
But you just do what you gotta do
My wild sweet love
Though it may mean I'll never kiss your sweet lips again
Pay that no mind
Just find that dappled dream of yours
Come on back and see me when you can
Well, I know they make you sad
They make you feel so bad
They say you don't treat me like you should
Folks got ways to make you feel no good
I'd guess they've got no way to know
I've had my eyes wide open from the start
And boy, you never lied to me
And the part of you they'll never see
Is the part you've shown to me
So you just do what you gotta do
My wild sweet love
Though it may mean I'll never kiss those sweet lips again
Pay that no mind
Just find that dappled dream of yours
Come on back and see me
Come on back and see me when you can

Sunday, April 26, 2015

El Anillo de Sauron [monólogo de obra sin nombre]



Estoy intentando escribir este personaje con fidelidad pero no se si puedo. Por que él es para mí cómo el anillo de Sauron. Sí, Sauron. Me acerco mucho y me ciega, me traga, me obnubila, me saca de mis cabales y entro en un trance en dónde las cosas se ven borrosas y todo se confunde. Ahí me puede ver un ojo con fuego, me mira intensamente y me culpa. Perdón, perdón, perdón por ser así, perdón por ser burguesa, perdón por ser tan niña bien. Me culpa y me quiere puro matar. Y quiero ese mundo fullcolor de tonos saturados. Quiero sufrir como se sufre en el teatro. Griego. Y si es necesario vivir en una de vivienda social de esas con subsidio que anuncian en la tele ¡Vamos! Y si quedo embarazada antes de terminar la u y tengo que llevar a mi cabro chico al consultorio con un chaleco tejido a mano y los mocos colgando ¡vamos también! Que futuro más brillante y soñable. Y cuando el fuego del ojo me empieza a achicharrar, me duele la piel y en lo negro aparezco en la Blondie, a los 15, suena música oscura y la voz canta en lenguas. Tengo un vestido negro que nunca tuve, uno de encaje, y una gargantilla negra ceñida al cuello. Espero que algo pase, algo importante, pero no se que es. Me abrazas por la espalda y me besas. Somo dos adolescentes bailando en la Blondie. Pero a mi nunca me dejaron ir a la Blondie, ni teñirme el pelo y mi ropa negra mi mamá la quemó cuando ese esquizoide se metió a la catedral a matar al curita. “Ninguna hija mía va a ser de los matacuritas”. Matacuritas matacuritas, tu y yo los matacuritas besándonos en la Blondie con la boca llena de petazetas.

Nadie baila en los paraderos

-Nadie baila en los paraderos - me dijiste una vez. Era una noche de verano y no hacía ni frío ni calor. En la oscuridad las luces de los autos se reflejaban en los espejos de los rascacielos, la luz de neón del paradero nos daba de costado jugando con nuestras sombras. No había nadie más. No, nadie baila en los paraderos, pensé y me sonreí cuando te daba la espalda. Con una culpa que no es culpa porque me llenaba el cuerpo de risa. Con la idea de que con mi naturalidad en cosas que no lo son te estaba engañando de quién si era yo. Y es que tu sorpresa era tan genuina y tan alucinada, tan deliciosa. Que quería ser la niña que baila en los paraderos para ti, quería ser esa nube de locura y despreocupación, quería ser lo que sea que tu quisieras que yo fuera. Y ahora me pregunto si mentía cuando bailaba en el paradero. -Yo sí - te dije y seguí haciendo puntas de ballet sobre la línea amarilla de la acera, jugando con mi sombra que se alargaba a cada paso que me alejaba. Los autos pasaban rápido a mi lado y a mi me parecían mi orquesta, un fondo, un mundo tan lejos, tan ajeno. Sentía una brisa fría en la cara que me recordaba que no estaba soñando, que esto era verdad, que estaba pasando lo que tenía que pasar. Destino. Deseo. Si alguna vez creí en alguna de esas cosas en ese fragmento de tiempo estuve ahí y era la más feliz del mundo. Y pienso que no, que no te mentí cuando te dije que yo si bailaba en los paraderos. Porque la niña que estaba ahí contigo sí bailaba en los paraderos.

Thursday, December 11, 2014

Verona en diciembre

Si me descubro a mi misma mirando mi reflejo y pensando como verías a través de mi. Si te metieras en mis ojos y vieras lo que yo veo. Y te sonrío o me sonrío en el pensamiento absurdo de que te gustase lo que hago y cómo lo hago. Veo cómo mi parsimonia natural se torna un detalla adorable, magnificado por la cámara que no existe, que es tu ojo dentro mío. Y hago todo con una sonrisa, y hay tanto sol.
Pero no es posible no está bien. Sería como si Julieta en la fiesta en lugar de encontrar a Romeo encontrara a Mercutio y se prendiera de él en su lugar. Y no habría tragedia, y nadie se moriría de amor y quizás todos se harían amigos y Romeo conocería a Julieta en la boda y sería algo así cómo el best man de las comedias norteamericanas. Sólo se mirarían un segundo a los ojos, antes de enterrar la historia, un segundo en el que la retina actuaría cómo un espejo del camino no recorrido, un sólo segundo de desconcierto. Luego sacudirían la cabeza y se saludarían de beso en la mejilla con la afabilidad de quien acabas de conocer pero estará a tu lado cómo personaje secundario toda la vida.
No esta bien. Es como si Romeo se quedara con Rosalinda y no la olvidara ipso facto después de la fiesta. Que sus discursos de amor eterno fueran de verdad eternos. Y se casara con ella: gorda y rubia... voluptuosa. Y tuvieran muchos hijos ruidosos, medio alemanes, Romeo engordaría a punta de kutchenes y vivirían felices. No está bien. No es así la historia. Tiene que haber tragedia. Tiene que negar su promesa. Tiene que haber sangre en las venas para que haya trama.
Y sin embargo aquí estoy. Una Julieta de 15 años jugando a enamorarse de un personaje que no está escrito. Una que sabe que debe ser Julieta, que debe encontrar a un Romeo para amarlo y morirse. Y matarse. Y ser románticos para siempre, un referente amoroso para todo el mundo occidental. Pero este niño corre por las calles de Verona, con shorts y suspensores, con una sonrisa que oculta secretos y que ciega. Corre y ella lo persigue. La quiere llevar lejos, a otro cuento, a uno que no conocemos, a uno que sólo el conoce y no lo piensa decir. Ella quiere tomar su mano, pero corre muy rápido. Los adoquines de la ciudad son resbalosos y el sol está pegando fuerte. Ella piensa "¿qué estoy haciendo? en un rato más tengo que ser Julieta". Él se esconde, ella lo sigue y al llegar al final del callejón lo pierde, se desvanece. La sonrisa se le quedó pegada en el pecho, no la va a olvidar nunca más. Mira para todos lados pero no está, se fue. Camina lentamente arrastrando los pies devuelta a casa. Pies cansados se tropiezan con el suelo irregular. Va caminando y sabe que ya no podrá ser Julieta, que la historia no podrá seguir siendo la misma.

Friday, September 19, 2014

Septiembre

La otra noche desperté muy angustiada. Tenía una pregunta atravesada en la garganta. Una pregunta demasiado honesta para ser preguntada entre tu y yo. Es que el velo lleva años mostrando sólo partes de lo que somos, de lo que nos queremos mostrar. Todo tan fríamente calculado que aún cuando nos gritábamos y desgarrábamos de dolor y rabia parecía que detrás hubiera una orquesta. Una ópera, un tema indie full color, música para saltar de una azotea, un esta no es otra de tus malditas obras de teatro! La angustia me cierra la garganta, tengo sed, sentí sin pensar, me olvidé el salvavidas, estaba soñando por la cresta! Ahora ni siquiera nos gritamos. "El hombre solo lo piensa todo demasiadas veces hasta llegar a lo peor". Llegar a lo peor, una y otra vez, llegar a lo peor. Y dudo si alguna vez hubo verdad ahí, entre tu y yo, las máscaras son nuestro juego, pero no se si me perdí en tus ojos esa vez. Me pregunto y me contesto que sí, que parece que sí, que nos miramos a los ojos y nos vimos, que esa fábula que nos inventaste tu también la creíste, aunque fuera por un segundo. Que no te estabas repitiendo, que no era sólo un cambio de cuerpo. Cierro los ojos con fuerza y apretando los puños intento volver a dormir, dormir para olvidar, para evadir, para no sentir. Pero no se va, la pregunta sigue ahí. Que ganas de saber, que ganas de tener el coraje. Para de hacer el loco María Fernanda! Obsesiva compulsiva déjalo ir. Pero me quita el sueño y tengo que expulsarlo aunque sea escribirlo en la puntita de una servilleta usada. Amas? No si amas a alguien, ni si me amaste a mi - a pesar de todo lo que lo negaste, vehemente con una serie de argumentos sin sangre-. Sólo necesito saber si tienes la capacidad de amar. A lo que sea. Amas? Necesito entender, por qué. Si me dijeras que no quizás podría olvidarlo. Pero no me vas a decir que no. Y yo egoístamente voy a seguir aquí partiéndome la cabeza, el cuerpo, el corazón. Porque no se si algún día lo voy a entender.



Sunday, August 24, 2014

What doesnt kill makes you stronger [bullshit]

Algunas veces me siento superada. Siento que todos esos tontos errores del pasado fueron sólo producto de una inexperiencia propia de la edad. Que ahora estoy grande. Y me río de esos problemas que me destruyeron antes y escucho canciones empoderadas en el ipod. Entonces el diablo mete la cola, porque siempre mete la cola. Y yo le creo las buenas intenciones y digo que gane el amor, que vomite conejos! Que No tengáis miedo de mirarlo a él! Que el cariño es sustento de la vida y los animalitos cantores de Disney... Y cuando menos lo espero me vuelvo a azotar contra esa gigante pared blanca, despedida a propulsión, el pecho golpea el concreto y un sabor a sangre inunda mi boca cuando vuelvo a caer al piso. Mareada la sangre sabe dulce mientras caigo, sabe a estar enamorada de ti, delicioso, dulce, ácido: demoledor. Siento que te odio, siento que quiero que te mueras, que dejes de existir y que nunca hubieras existido. Me doy cuenta que no soy nada, que sigo siendo la misma niña tonta que enamoraste con canciones deprimentes, que le mentiste, que le dijiste dos negativos hacen un positivo. Y yo sabía que no, que eso no aplica a las personas, pero era entretenido creerte y jugar a ser de ti. Jugar a jugar contigo. No tenía una sola pista de lo peligroso que era.

Saturday, July 12, 2014

Salto de fe

Recuerdo la última vez que hablamos por teléfono, tu tono de voz de hombre superado diciéndome cómo habías encontrado la paz al darte cuenta que el hombre nace y muere sin tener nada más que a si mismo. Todo esto respaldo por al menos tres de los más destacados exponentes de la filosofía occidental. Y yo te decía que no, que no podía ser, que no estaba de acuerdo. Con una actitud pseudo rebelde de niña de 5. Tono de voz y actitud que me ha dejado cómo imbécil más de 7 veces. Y es que sí, suena imbécil cuestionar así sin fundamento claro a los exponentes más destacados de la filosofía occidental, sobre todo en el ambiente académico universitario. Sin embargo me rehúso a aceptarlo; quizás simplemente soy muy débil para afrontarlo. Y es difícil y es cómo sostenerse de una balsa artesanal que va cayendo de un precipicio que tiene la altura de Everest pero hacia abajo. Es decir absurdo, porque las balsas son para el agua y no para las caídas libres de precipicios secos de miles de metros. Pero me agarro cómo felino y con los ojos cerrados voy mirando películas de hollywood: chico conoce a chica, ellos saben desde el minuto en que se miran que no habrán otros ojos más, que son los últimos ojos en los que vale la pena perderse. El aire frío golpea mi cara, desordena mi pelo, me da en las orejas. Las manos se me van a partir. Pero no puedo dejar de buscar esa mirada, con los ojos cerrados, en cada persona que pasa, que no pasa. Esa mirada que me redima, que me diga que no estoy loca, que esté loca conmigo, que no necesite palabras, que sepa todo y de la que sepa todo. Por suerte la caída es larga. Sigo cayendo.

Saturday, May 17, 2014

pez de pecera

hay tiempos de acción y tiempos de recreación. pero no de recreación así cómo de pasarlo bien quericobuenaonda. sino de recrear, de ficcionar, lo vivido en el tiempo de acción. cuando es el segundo me siento pez de pecera, siento que no he vivido nada, dudo del fragmento de realidad de lo que estoy escribiendo. el tiempo de acción me embriaga, me parece inverosímil, me da miedo de que cuando se vaya no vuelva nunca. porque se va a ir. esa pequeña amargura mía que me arrastra a escribir se inscribe en la recreación y en el miedo a la locura. a las dos locuras. la otra locura es la que viene de la embriaguez de la acción, la que se pierda en la estructura dramática y la actúa en la vida, perdiendo toda noción de realidad, confundiendo a las personas con personajes, empeñándose en enriquecer la obra sin detenerse a mirar los costos. 
Es Mayo y quiero vomitar. Pero no se vomitar. No me gusta escribir, pero es la única forma de la que se vomitar. Vomitar de verdad me da asco. Estoy harta de todo y me siento asquerosamente nihilista. Odio a los nihilistas y a los existencialistas. Entonces me odio un poco. Quiero sentir una conexión real con otro ser humano, pero creo que es inalcanzable. Siempre me rompo en Mayo. Quiero redimirme al final con todos los que perdí en este mes. Y al final es el puro sol y es hormonal y todo es genético y los sentimientos son mentira. Y no puedo creer que no seas capaz de mirarme a los ojos y saludar. Y quiero volver al tiempo de acción porque me parece más real. Y quiero tirarte infinitos conejos de pascua por la cabeza porque te odio porque te quiero borrar del mapa tapado en chocolate. Y también regalos del día de la madre, por la cabeza, por esa noche espantosa, hasta hacerte desaparecer.
Soy pez de pecera y me voy a intoxicar porque nadie me cambia el agua. Quiero que me tiren por el water. Quiero que la lucha de clases se vaya a la chucha. No quiero ser ningún otro animal, no quiero ser árbol, no quiero ser aire, no quiero ser. Estúpida conciencia de mí, deja de hacerme humana porque no más.

Friday, April 25, 2014

SOS

Ámame por favor. Me hicieron daño. Todo me hace daño, soy tan frágil. No me hagas verbalizarlo. Ámame por favor. Los fantasmas me andas persiguiendo y tengo miedo. No quiero sucumbir de nuevo en esa piscina de petróleo, pero me cuesta tanto. Me cuesta levantarme de la cama. Soy adicta a esa adrenalina emocional que me provoca la literatura llevada a la realidad. Y ahora siento que me llevaron a una película moderna en la que no pasa nada. Soy tan frágil, odio ser tan frágil. Sólo llévame a un lugar lejos de todo y recuérdame  porque estamos en esto. Llévame al campo y dame un beso sin que te lo pida. Por favor hazte cargo de esta inercia o voy a volver al hoyo. Tengo miedo. Dame la mano, necesito guía, no veo nada, quiero llorar a gritos, todo me da tanta pena que no puedo nombrarlo.

Última carta

Construimos un pasado y un futuro ficticio tu y yo. Nos gustaba imaginarnos cómo adolescentes en los 60' de Woodstock. A veces nos creíamos dos de las tres J. Faltaba que cayera una y vaya si cayó. Nos decíamos que no éramos para nuestro tiempo, que la música ya se había acabado y éramos a la vez idealistas y pesimistas nostálgicos. Éramos. Íbamos corriendo de nuestro universo hostil tomados de la mano y éramos eternos. Juro que por un momento fuimos eternos.
Descansabas en mis brazos y te aferrabas cómo si fuera una balsa a mi cuerpo. El mundo era un torrente que se descargaba contra nosotros, que nos quería partir, cambiar, destruir. Yo te sostenía con fuerza, no alcanzaba a divisar tu infierno personal, cuidaba sólo la carcasa. Lo lamento, yo misma tenía mi propio infierno personal. No olvidar: teníamos quince años, que más se puede esperar. Me hacías reír y tocabas la guitarra a los pies de mi cama cuando estaba enferma. Eso es amor. Puedes protegerte con todas las mentiras que te inventes, pero eso es amor. Voy a honrar ese momento porque es infinito y eso es sagrado. Contigo o sin ti, lo voy a hacer.
Nuestro futuro era tan brillante cuando lo discutíamos... me sonrío sola. Y lloro también, pero con la sonrisa en la boca. Íbamos a ser los artistas terribles que removieran este reducto del tercer mundo. Me ibas a componer un musical, yo iba a escribirnos y a grabarnos en celuloide. Porque éramos tan perfectos, tan míticos e inspiradores de toda una legión de pasados a llevar. Un poco queríamos vengarnos de ser los raros del grupo. Siempre decías que la vida te debía algo. Yo nunca he pensado que la vida nos haga ninguna justicia. Había tanta fe puesta en nuestras cabezas que no me dí cuenta cuando nos quebró. El techo se partió y los escombros barrieron todas certezas. Desde aquel día continuamente me agobia la incertidumbre.
Extraño mis certezas y a ti, te extraño cómo loca. Me dedicabas esa canción de los Beach Boys (que eran tan naive y te gustaban tanto) porque tu también lamentabas que faltara tanto tiempo para empezar a ser. Y yo te creía todo porque tú jamás me hubieras mentido. Porque tu ojos para mí eran transparentes y leía tus pensamientos cómo por telepatía. Era tan fácil hacerte feliz. Tus ojos se ponían brillantes e irradiabas felicidad cómo un verdadero sol. Recuerdo esa tarde con el pelo recién cortado que te parecías a James Dean. Perfecto. Era tan fácil hacerte feliz. Te conformabas con tan poco y me hacía sentir tan culpable. Me gustaría haberte dado más, pero cómo decía, yo también tenía mi propio infierno personal.

Friday, February 28, 2014

Autoayuda

Desearía que hubiéramos bailado más, que nos hubiéramos reído más, que te hubiera hecho reír más y no haber sido tan dura con todos los detalles (y definitivamente desearía que nunca hubieras deseado morir por mi culpa). Desearía no haber estado añorando el pasado inexistente todo el tiempo, igual que lo estoy ahora. Porque es eso: inexistente. Mi pasado soñado no existe ni tampoco mi futuro si no logro respirar aquí y ahora. Mi profesora decía que actuar era todo sobre estar, presencia presente. Y yo me ponía mis patas de algodón elasticado y pensaba en el presente desde afuera y me veía pensando mirando hacia arriba vestida en una estúpida malla y creía que estaba ahí. Pero no estaba ahí, ni estoy aquí ahora estoy escribiendo otro pasado más y mirándome escribir al mismo tiempo. Quiero bailar a pie pelado y sentir el suelo en las plantas y la música en los oídos. Quiero estar viva y no estar arrepintiéndome y repensándome cada tonta decisión. Porque mi actitud no-regrets es del todo hipócrita y me arrepiento de todo y de nada día por medio. Y después me doy risa y me digo que estoy exagerando que no estoy tan loca, que soy feliz y que no tengo depresión endógena. Quiero vivir y hacer, no sólo dormir para evadir que el par de cosas no salieron como quería. Aunque esas cosas fueran personas maravillosas. No hay que rendirse, pero tampoco hay que dejarse de mover. Es cómo eso del giro romanticista, el vuelco a la vida cotidiana que está esperándote en la acera y transformará tu vida por completo haciéndola misteriosa y llena de sorpresas y aventuras. Lo busco tan desesperadamente que me lo invento en las cosas más absurdas -cómo un corte de pelo o un cambio en la dieta- y me lo creo por un tiempo cuya extensión depende del poder de convencimiento que le de en la historia de respaldo. Si es una historia de amor va durar un buen tiempo; un par de meses arriba-arriba y luego un año de lamento sentido llegando finalmente al desengaño -autodesengaño- de mi propia invención. Y que no, otra vez no era mi golpe de suerte, mi final feliz, mi vida soñada, sino otro cebo de mi propia imaginación defendiéndose de una realidad poco amigable para mi inaptitud total a la realidad ¿Seré esquizofrénica? 




necesito un diario

Sunday, February 16, 2014

Diez y Seis (dos ochos juntos: parasiempre)

No tienes la más mínima idea de cuanto te quise. De cómo se me sobrecoge el cuerpo al ver un pedacito de tu mano en el borde de una fotografía. Y me acuerdo de esa mano sobre mi piel y sobre mi mano que tenía que sostenerla con sus cinco dedos para que no resbalara, para que no huyera. Y de lo bonitas que se veían entrelazadas porque eran idénticas y cuando te compré un anillo -en una fuga de cordura- utilizando mi dedo cómo molde y le dije a la vendedora 'sí, es que tenemos la misma mano, de hecho cuando cruzamos los dedos a veces no se distingue cual es de quién'. 
Y también me acuerdo de tu pie empuñado dentro de tu zapato, porque ya no dabas más ni yo tampoco y de puro ansioso me estampaste un cabezaso contra la micro cuando intentaste darme el primer beso. Y yo aturdida lo encontré tierno y me daba vuelta la cabeza con pajaritos cómo los de los dibujos animados mientras tu te excusabas todo culpable. No entendía mucho por qué tanto, si no explotabas de una vez explotaba yo. Y de tus labios, tus maldibenditos labios acariciando mis pestañas sobre un puente falso.
Esas conversaciones de teléfono a altas horas de la madrugada que nos hacían sentir que todo entre nosotros era de una urgencia garrafal, al borde del llanto o con una emoción que no me dejaba dormir a punta de los golpeteos furiosos de mi corazón sobre el colchón. Una muy larga en dónde me rendí y me terminaste gritando frustradísimo "por que erí tan hombre pa tus hueas?!" y yo me maté de la risa porque nunca me había visto de esa manera. Y resultó que tu si que eras bien hombre pa tus hueas.